Destellos y penumbras
Un lugar sobre el arcoíris
Los amores perdidos
Los amores perdidos

La Guerra de Las Galaxias tomas falsas

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Leer la primera parte….

Star Wars, como prefieren llamar ahora a lo que titulo aquí La Guerra de las Galaxias tomas falsas, son vagos remedos de la primeras. Viéndolas con detenimiento, se cae en la cuenta de lo que ha fallado en las tomas falsas posteriores. George Lucas, que puede presumir de ser un gran productor es, sin embargo, un director pasable. Incluso en la primera película, exceptuando el papel de Alec Guinnes, inconmensurable siempre, las interpretaciones de los demás actores son apenas aseaditas y no por culpa de ellos, pues el propio George Lucas confiesa que se ceñía tanto al guión que les anulaba toda posibilidad de proveer de alma a los personajes. Lo que es un caso de absurda paradoja puesto que sólo la fuerza de los personajes, su alma, fue lo que con exactitud nos enamoró en la primera Guerra de las Galaxias. Todos están provistos de una carga interior que vislumbramos desde el primer contacto. Se ve mejor en Han Solo, el jugador, contrabandista, aventurero, y  sinvergüenza, pero un simpático sinvergüenza que ya sabemos que encierra más nobleza de la que aparenta, tan potente en la escena que le desbarató los planes al propio George Lucas en su tonto propósito de que Luck Skywalker fuese el protagonista absoluto. Y no sólo están cortados según patrón de Han Solo los demás personajes, sino que todo lo que se cuenta en La Guerra de las Galaxias se hace en clave de personajes. Se ve muy claro en los androides, R2D2 y C3PO, que  lejos de ser seres inánimes y fríos, están dotados de personalidad y se diría que de sentimientos. Y si se observa con atención desde esa óptica, el Halcón Milenario es también un personaje, como lo es La Fuerza, la Estrella de la Muerte y hasta los sables láser.

La Guerra de las Galaxias tomas falsas

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Por eso se nos hace del todo incomprensible que, en los tres siguientes episodios, los de la segunda hornada, los efectos especiales fuesen ganando terreno y relegando la importancia de los personajes, que quedaban convertidos en estrafalarias caricaturas de sí mismos. El niño repipi que hace de Anakin Skywalker, en la cuarta película (pero primer episodio), se convierte en un adolescente petulante y engreído en las dos siguientes. Y George Lucas quiso hacernos creer que el niñato de la pijolandia galáctica, bien pasado por el Infierno, (final de la tercera película, segunda tanda) cuando cae del lado del Mal, venía a ser el precursor nada menos que del Darth Vader que nos estremecía en cada escena. Aquel niño pijo ni estuvo a la altura de su personaje, no lo estuvo a la de ningún otro personaje, ni mucho menos lo estuvo del que se suponía que terminaría siendo. Quedó mal George Lucas con semejante bobada, y nos hizo avergonzarnos de La Fuerza, que se nos quedó disminuida porque, para ser La Fuerza, tendría que darse cuenta de lo que veíamos hasta los pobres mortales, que el crío indolente a quien ella confiaba la trabajera de restaurar el orden del universo, era un pobre zoquete. Con una Fuerza tan cegata, con razón que se nos fueron unas cuantas galaxias al carajo.

Los que llevamos más de media vida amando La Guerra de las Galaxias, la buena y genuina, la de verdad, pese a los decorados y los vestuarios fastuosos de la segunda trilogía, nos quedamos huérfanos. No he visto ni creo que vea nunca ninguno de los siguientes capítulos, el VII y este último, Rogue One, porque dicen que son tristes y vanas operetas del buen rollito. Y la verdad, sólo con las noticias y las tertulias de la Ser ya estoy del buen rollito hasta los timbales.

Lloramos porque se nos ha ido Carrie Fisher.  Ella se lamentaba de que el papel en esa película terminó por agotarla porque el público ya no la imaginaba sino haciendo de princesa revolucionaria en una ópera espacial. Pero se habrá marchado sabiendo que todos nosotros, los que amamos aquella película, la hemos llevado siempre con nosotros.  Que la llevaremos hasta el último de nuestros alientos seguros de que nos encontrarnos con ella, la princesa Leia Organa, y con Han Solo, Obi Wan, Darth Vader, Yoda,  Luck, Chewacca, DR2, C3PO y el Halcón Milenario, dentro de mucho, mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana de aquí mismo, de dentro de nuestro corazón.

 

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