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Los amores perdidos
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El oro de Mackenna

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El oro de Mackenna

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El oro de Mackenna

Novela en la que se basa el guión es El oro de Mackenna de Heck Allen (Will Henry).

Cójase una buena novela como ingrediente principal y elíjase a dos productores de éxito indiscutible, como Dimitri Tiomkin y Carl Foreman, que además escriba el guión. Consiga involucrar en el asunto a Gegrory Peck y Omar Shariff, acompañados de dos actrices que se rompen de lo buenas que son en su oficio y que conseguirán que nosotros nos rompamos de lo buenas que ellas están, Camila Sparv y Julie Newmar. Siga agregando: Lee J. Cobb haciendo de predicador, Telly Savallas de sargento, Burgess Meredith de editor de una gaceta, Eli Wallace como bandido de la peor calaña, Anthony Quayle como aventurero homosexual, una leyenda llamada Edward G. Robinson encarnando a un ciego que es también otra leyenda. Echemos un generoso chorro de buen orujo: otra docena de secundarios superlativos, una canción sobre zopilotes en la voz de José Feliciano, una localización de escenarios para apabullar. Meta todo eso en la matraz de una conferencia de villanos, malvados, codiciosos y lascivos, emborrachados de avaricia con la historia de un desfiladero que rebosa de oro. Póngalo todo a hervir en el fuego vivo del desierto durante una travesía repleta de emboscadas de indios, de persecución de la caballería, de traiciónes y de muerte. Deje que vayan goteando las escenas que perfilan la naturaleza de los personajes, sus odios, su felonía, su miedo y otra vez su codicia. Deje que escurra la sensualidad abierta que se aprecia en casi todas las escenas donde aparecen esas dos mujeres totémicas. Añada unas escenas finales donde la villanía y la locura son arrasadas por la fuerza de la naturaleza, deje percibir el aroma del final feliz en una toma donde el chico y la chica se alejen de la cámara para ir a darse el revolcón que nos llevan prometiendo desde la primera escena juntos. El resultado es un licor delicioso que se titula El oro de Mackenna. Otro grandioso sorbo de Cine, con mayúscula.

Si no ha visto usted El oro de Mackenna, es un ser afortunado, pero salga corriendo a buscarla y corrija tamaño error. Organice una tarde de cine épico en casa. Desconecte teléfonos, ruidos y distracciones y tiéndase en el sofá con ella. No se vaya usted de la vida sin haber vivido estas dos horas de maravillosa experiencia de cine. Hágase el favor

 

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